lunes, 7 de febrero de 2011

Tan viejo y no ser uno mismo

¿Cuál es la pelea que estamos obligados a librar los pescadores, los campesinos, los obreros, mujeres y hombres, que deseamos cambiar el mundo social desde Venezuela? Mirarnos a nosotros mismos y no estar pendiente como pueblo, de mirarnos en un espejo, de estar imitando, de copiar, para que los dueños del mundo, nos aplaudan y digan, que bueno son estos esclavos venezolanos, nos imitan a la perfección; mira al maestro Abreu, mira a los filósofos, como interpretan a Mozart, como leen y copian a Marx o a Foucauld, son unos fenómenos.

La pelea es valorarse, no necesitamos que nadie de afuera nos valore, necesitamos crear los hechos necesarios, para andar en la vida de forma natural, sin que el concepto nos determine o nos niegue; valorar las hechuras colectivas.

Somos una fuerza, que tiene la necesidad de existir como conciencia y construirse como sociedad; somos, por ahora, la horda siguiendo líderes, con necesidad de dejar de ser, para mirarnos en círculo y ser la horda, para la horda, en lo que la horda, quiera ser.

Ya pasó el tiempo de los dioses, de dios, del individuo, a quienes todos obedecíamos, por hambre, miedo e ignorancia.

La creación consiste en preparar las condiciones productivas, que posibiliten la desaparición de la esclavitud, y que vuelva costumbre lo colectivo; en la medida en que nos valoremos desde y con lo otro.

Eso pasa por saber como pueblo, que no podemos seguir imitando a los intelectuales, académicos, busca títulos, esgrime privilegios; por entender que las escuelas, del signo que sean, sólo nos devuelven a la esclavitud colectiva, aunque puedan salvar del hambre, a unos pocos trepadores, individualistas, egoístas; estamos obligados a entender, que un pueblo constituido en fuerza revolucionaria, debe cuestionar y poner en tela de juicio, todo valor ideológico, que remache la servidumbre, expresada entre otras cosas, en el pensamiento que se imita; no puede ser, que hagamos una canción, un cuadro, un poema, desnudando las llagas del sistema y deseemos con todo el corazón, que los dueños del mercado, nos lo reconozcan, y si no lo reconocen, entonces descargamos una sarta de amarguras, porque no hay aplausos.

Como sea, sin esperar nada a cambio, debemos decir lo que atormenta en el cuerpo colectivo, brotar, procesar, digerir, vomitar, lo único que somos, en compañía de los otros naturales que somos, es eso; no es más nada; de allí nacer en los otros, que ya no seremos.

Tan viejos y no intentar en revolución, ni siquiera ser uno mismo; eso es una aberración de cualquier pueblo, que no merece sino la esclavitud para siempre. Un pueblo que ande pendiente de una pantalla, para que vean con quien se echa palos, está perdiendo el tiempo; tenemos que morir es luchando, por el sueño, a sabiendas que los dueños, no nos aplaudirán; al contrario nos perseguirán hasta en el cuerpo de aquellos, que nada tienen que perder, pero que aún viven la ilusión de tener y están dispuestos a matar a sus iguales, a favor de los dueños. Nosotros como pueblo, debemos morir contentos de que otros vivirán, como los hemos soñado.

Hagamos, inventemos el mundo, sí, somos caudal, río, en alguna medida el universo; y si ese universo no se muestra en su totalidad, algo se frustra ahí; imagínate un universo mirándose en otro universo, no puede aparecer nunca como un universo, porque va invertir el tiempo en el otro universo que lo mira, deseando ser nombrado desde el otro, cuando no necesitamos ser nombrados, porque ya somos; necesitamos es cambiar, ser el universo mismo, más nada.

Nosotros generamos una revolución que por tanto es única, en vez de reforzar esa fuerza, convertirla en conciencia, nos preocupamos de que otros nos digan si vamos bien o mal, cuando el planeta entero, tiene los ojos puestos en este territorio, cuando no tenemos nada más que demostrar, porque al contrario la realidad es que en el planeta, se nos está pidiendo el para dónde vamos, hay un coñazo de gente, que tiene que ver con eso, y que no son el fanático estúpido ese que anda por ahí, sino una gente, que anda pensando, que lo desea, que lo comparte, en un tiempo donde ningún país, está desarrollando ninguna idea colectivamente. Agarre usted, busque de ejemplo a cualquier país, sin menosprecio, desde el movimiento más pequeño, hasta el más grande, veamos quién está poniendo a pensar a nadie, sea de izquierda o sea de derecha, ¿quién?. ¿Quién te está poniendo a reflexionar?

¿Cuáles jóvenes?

Cuando hablamos de los jóvenes, generalmente nos referimos a un conglomerado generacional que no pasa de los treinta años, pero cuando preguntamos, ¿Cuáles jóvenes? ¿Qué jóvenes? Nos encontramos, por ejemplo con Goicochea, Ricardo Sánchez, reconocidos jóvenes, opositores al gobierno del presidente Chávez, pero aún más, opositores a todo tipo de cambio, que signifique tocar sus privilegios y ambos luchando al lado de sus iguales de clase, por lo que tienen que luchar y quizás mueran por lo que defienden, que son sus privilegios de clase.

El problema que nos toca discutir a los pobres, es que un muchacho siendo pobre, se afilia al discurso del burgués por los NIKE, por la franela, por la moda, por el Twiter, por el Facebook, ¿Cómo es que termina teniendo el discurso de Goicochea? Las preguntas son estas entre muchas otras, ¿Cuál es el papel de los jóvenes pobres, en este momento histórico? (porque los burgueses lo tienen clarísimo, los he visto manitas blancas, nalgas pelá, defendiendo lo que tienen que defender, sus intereses, están defendiendo sus carros para salir a matar en la autopista, matarse entre ellos, con drogas de todo tipo, joder gente y no ir preso, ese es el joven burgués, que vive en este país), ¿Antes de llegar Chávez al gobierno, se había visto a estos muchachos en las calles manifestando contra o a favor de algo? jamás, ¿Los habías visto metido en la política en este país? una que otra rareza, ni siquiera se sabía si estos jóvenes existían, la única manera de verlos era por intermedio de quienes lavaban y planchaban, los jardineros, los choferes y los que no teníamos acceso a esas casas o colegios de ricos, los veíamos en el cine, como modelos protagonistas. Pero bastó que ocurriera está revolución, y apareciera Chávez en escena, y se iniciara un conjunto de tímidos cambios, donde por ejemplo se aplicarán leyes que se suponen para todos, y cuando ya no pueden jugar drogados a matar y matarse en las autopistas a cada rato, porque pueden ir presos, entonces se dieron cuenta que a ellos, los hijos de papá y mamá, un gobierno dirigido por un negro, les estaba prohibiendo que salieran con los carros en contra corriente en la autopista a matar gente; o sea, sus diversiones, sus deportes extremos, y sintieron que su libertad, su igualdad, su fraternidad y su democracia, se las estaban prohibiendo, ya no la podían ejercer, como de costumbre, es lo que hemos hecho siempre, dijeron los burgueses, entonces salió el carajito burgués, por primera vez en la historia, a realizar la labor que antes pagaban los padres, a sus mayordomos de la clase media, (profesionales, académicos, políticos de oficio, sindicalistas, curas, y ¡eeee… estudiantes!)

El carajito en un segundo de revolución, se percató de miles de año de explotación que su clase había ejercido en el planeta, por mil vías o modos de producción, él no necesitó de propaganda e ideología para comprender que estaban perdiendo lo que por costumbre era el ejercicio del poder; cosa que consideran es natural. De la noche a la mañana, ese poco de indios, esos negros, los pela bolas, hablando libremente de política en las calles de mi ciudad, saliendo por mis televisoras, hablando por mis radios, escribiendo por mis periódicos, reclamando derechos que no les hemos dado, proponiendo leyes, queriéndole imponer restricciones a mi poder, fue como una iluminación, mi papá tenía razón, un día de estos, no te vas a dar cuenta, pero esos pata en el suelo se alzarán y van a querer quitarnos la riqueza, eso y no otra cosa (la conciencia de clase) lo que explica la clarividencia de estos jóvenes, su furor, y empezaron las manitos blancas, copiado de Europa, pagados por la CIA, como sea, (porque al final “el capital no tiene patria” como no lo debe tener el internacionalismo proletario, esa también es la conciencia de clase) pero ahí están los tipos, haciendo política y proponiéndose para diputados, la interrogante es ¿de este lado nosotros tenemos que tener a un Serra que se parece a Goicochea, (igualito que ellos pero vestidos de rojo), la misma manera de decir el discurso?, se me vuelve dudoso, ¿la clase media en plena revolución, haciendo política a favor de los pobres?, clase media que hace política, sólo está negociando pobres para venderlos al mejor postor. La pregunta es ¿cuándo, los carajitos de los barrios, los carajitos del campo, los que jalan escardilla de verdad; no el que anda disfrazado de prole y de izquierdoso, sino ese muchacho hijo de obrero y campesino que carga quinientos años de explotación en el lomo, va a decir, yo también voy a defender el derecho histórico que tengo de enterrar a la burguesía, para que la explotación no sea más un estigma en la historia humana, ese es mi gran tarea, en la historia humana, mi tiempo ha llegado? ¿Cuándo es, que los jóvenes pobres construirán su propio discurso? ¿Cuáles son los pasos que se están dando para fomentar esa idea, dónde están los cuarteles de la propaganda para la promoción de la nueva idea que se adapte a estos tiempos? (porque no es posible, enfrentar a la burguesía con los viejos esquemas discursivos, con los viejos métodos organizativos, supremamente conocidos por ellos, y a los cuales ya le tienen respuestas exitosas, ensayados con dolorosos resultado para los pobres) Porque hasta ahora, los discursos que oyes de los muchachos que aparecen del lado del chavismo, es un discurso ideologizado, sin carne ni hueso que los conecte con la realidad, un discurso cargado de consignas huecas, no es un discurso que hable sobre la verdad de las cosas, su profundidad, sus ¿por qué?, la interrogante, siempre la interrogante a flor de cerebro, ¿qué hay que hacer?, ¿qué significa una revolución? ¿cómo se construye el socialismo?, ¿cómo se piensa, quién lo debe pensar?, ¿cuándo se debe realizar?, ¿cómo está el planeta? ¿por qué está como está?, ¿cómo se estudia la realidad?, ¿por qué se manifiestan en estos momentos, con tanta claridad los altos niveles delincuenciales, en las altas esferas de la sociedad, (los banqueros, empresarios, industriales, académicos, intelectuales, artistas, deportista, políticos, funcionarios, jueces, fiscales, abogados o profesionales de toda laya, estamentos armados (siempre las excepciones justifican las reglas) en fin todo lo que se vende como valor o modelo en la sociedad)? ¿por qué estamos viendo obreros muertos, campesinos muertos, algunos burgueses presos, otros huyendo?

Si los jóvenes pobres no se preguntan todo esto y muchísimas otras cosas más, sino que se creen el cuentico de que como son jóvenes tienen derechos, van a terminar como nosotros sus padres, esclavos de los Goicochea de siempre, que pueden llamarse Serras en un futuro.

Los jóvenes pobres deben averiguar la verdad, deben saber que estamos en guerra contra la burguesía, porque ella se niega como clase, a cambiar las condiciones de vida, porque está cómoda, está bien como está. Deben saber que estamos en guerra de clases, porque las condiciones de subsistencia de la burguesía, pasa por la eliminación de la especie, porque el modo de producción que la sostiene está colapsado y la única manera de salir a flote, creen ellos, es apoderándose oficialmente de todo los recursos de la tierra, imponiendo una dictadura absoluta, conllevando a una total esclavitud a las grandes mayorías, pero su miedo, su hambre y su ignorancia, no les permite comprender, que esas mismas acciones, le conduce a su desaparición, pero en condiciones catastróficas, porque la capacidad de destrucción instalada en el planeta, es altamente efectiva, a pesar de que se les ha dicho de mil formas, no lo quieren reconocer, ni aceptar y obstinadamente, se niegan a cambiar, y solamente nosotros los pobres, seamos obreros, campesinos, viejos, negros, jóvenes, mujeres, niños, necesitamos acabar con las condiciones que hacen posible la explotación, y si los jóvenes pobres, no se colocan, como punta de lanza y guía de la clase a la que pertenecen, (como ya lo están haciendo los burgueses, que hablan y practican la política, porque tienen que defender sus intereses y no aceptarán, tranquilamente perder sus privilegios y comodidades), estarán jodidos para siempre, por eso los jóvenes pobres, están obligados a discutir, hablar, comer, soñar, con la política, como una herramienta de vida o muerte.

No hagamos como la clase media, que dice ser chavista y se la pasa criticando a Goicochea, porque defiende sus intereses, eso no es criticable, lo criticable es que pierdas el tiempo criticando a tu enemigo, porque lo ejerce.

En definitiva, los jóvenes pobres tienen una tarea impostergable, crear las condiciones que le hagan posible enterrar al capitalismo y prefigurar la otra sociedad, donde como dijera Marx, ya las clases no existan.

El plano que no resuelven las elecciones

“Sólo ignoramos que sabemos mucho” “somos sabios de capitalismo” ¿Cuándo empezaremos a pensar en el socialismo que no sabemos?


Tengo los ojos rojos, como una Catalana recién salida del agua.

Después de las elecciones del 26 de septiembre del 2010, he leído miles de sesudos y sabios análisis, desde los más científicos, hasta los más delirantes y mágicos, buscando dar explicación a triunfos y derrotas.

Eso me llevó a pensar que una opinión más no encarataría el asunto. Agregaré que en la confrontación de clases este es un plano no resuelto de la revolución que, se supone, debió resolverse en las penúltimas elecciones para diputados, en donde las fuerzas de la reacción, se retiraron porque no estaban en condiciones de dar una batalla, que sabían perdida de ante manos, en condiciones desastrosas y que posiblemente su recuperación sería larga y complicada y por tanto prefirieron preservar las pocas fuerzas y prepararse para combates futuros, el resultado es obvio (El capitalismo sabe por viejo, no por zorro) las fuerzas vuelven a estar en ese punto, nada ha variado, y eso es lo que debemos analizar, ¿Qué hace que aparentemente se estanque un plano de la revolución?

¿Qué hemos hecho, las fuerzas del cambio en la revolución, para fortalecer el pensamiento que debe sustituir al capitalismo, a la cultura capitalista? ¿Por qué no se ha disuelto este plano en la revolución que vivimos? está allí preñado, lleva seis años de preñez y no termina de reventar, ¿Qué hay en la barriga de la sociedad que no termina de estallar?, ¿Qué es lo que la gente todavía no define? ¿Habrá que salvar a los ministerios o no? ¿Hay que tener corruptos, hay que dejarles el país a los empresarios criminales y ladrones nuevos y viejos? ¿Es el presidente el encargado de hacer estallar o no la vaina?, ¿Soy yo, nosotros, o no somos? ¿Cuál es mi papel, o no es mi papel, o nuestro papel será el toalet? Todas esas interrogantes están dentro de esa preñez en la que de paso nos encontramos como líquido amniótico y no como feto, y por supuesto que genera desazón a la sociedad en su conjunto.

Hace siglos dijeron: “problema que no se piensa no tiene solución” Este plano de la revolución no se resuelve porque no ha sido pensado en el entendido de no saberlo, y eso nos lleva a dar respuestas conocidas, sabias, y no las que deben ser. Un problema que debe ser resuelto por el colectivo se deja en manos de un individuo, partiendo del principio, de que es sabio, porque tiene la profesión que corresponde, pero nadie se pregunta ¿Por qué, tiempo después del ejercicio del cargo, el problema sigue igualito luego de los paños calientes con ingentes recursos? nadie se pregunta, sino que inmediatamente las respuestas son mágicas, “voten al ministro”, “expulsen al diputado”, “ese director no sirve”, “pongamos uno idóneo”, o el mas fácil de todos, “Chávez tiene la culpa”. Hemos visto pasar por los diferentes cargos a distintas personas, todas sabias en sus áreas, pero ninguna con la suficiente humildad para decir no sé lo que hay que hacer, los convoco a todos.

Todo lo signa el apuro, las soluciones deben ser para ayer, a nadie se le ocurre que ya fue ayer, antier, y tras antier, cuando se dijo que la solución era para ayer.

Veamos el problema de la vivienda, a nadie se le ocurre pensarlo como un negocio necesario para el capitalismo, que barrios y urbanizaciones, por muy bonitos que los pongan, son el alimento del capitalismo, y por tanto no tienen solución en el marco del capitalismo, ¿cómo es que no se le dice la verdad a la gente para que busquemos entre todos la solución? y seguro estoy, que la encontraremos, porque hemos hecho no sólo las casas de los ricos, sino también los ranchos donde vivimos, pero no, cada vez que el ministro no da pie con bolas, enseguida aparece la barita mágica de otro ministro, con otros directores con los métodos constructivos rápidos, del ahora sí, con los chinos, uruguayos, japoneses, rusos, y nosotros por fuera como la guayabera; siendo los necesitados, ¿Qué ocurre? lo de siempre, una gran fuga de riqueza para otros países y nos dejan peor que antes, así en la salud, el deporte, la educación, la comida, la agricultura, el arte, el pensamiento; siempre buscar en el afuera, lo que nos sobra en el adentro, porque quienes gobiernan están educados por el afuera y están ciegos, sordos y soberbios en su sabiduría, porque cuando intentan comunicarse con nosotros, no pueden porque hablamos lenguajes distintos en el mismo idioma, son gestos, modos de vivir, que hacen que veamos los problemas con distintas ópticas y al final siempre mandan.

Todos somos productivistas, a cada problema, la solución es producir más, nadie discute el modo de producir, nadie entiende que más riqueza es más pobreza, que la riqueza es quieta y siempre debe ser producida, mientras que la pobreza es viva, expresada en gente, ríos, aire, tierra, vegetal, mineral, luz, agua; que se deteriora viva y se reproduce como deterioro, que la producción de más riqueza nos deja más basura y más pobreza.

En una revolución y particularmente en esta que vivimos las respuestas del pasado, todos sabemos que no han resultado sino en beneficio del capitalismo. ¿Es que acaso La Unión Soviética, China y todas las demás experiencias, que se han experimentado en nombre del socialismo y el comunismo no han terminado en el ámbito del mercado capitalista, de la cultura capitalista? Nadie se pregunta ¿Dónde está la casa modelo socialista que creo la Unión Soviética, que obligó a las personas a cambiar de la cultura individualista del capitalismo a la cultura solidaria y colectiva que debe ser el socialismo? Y no me refiero a los discursos, todos bellos sobre la solidaridad, la paz y todo eso que nos viene del no matarás, no codiciarás, no robarás, o el nunca practicado amaos los unos a los otros, sin que por ello, en esos dos mil años se haya hecho un solo esfuerzo por destruir el aparato poderoso, que nos esclaviza hasta estos días.

La solución de este plano está en el otro experimento, en el otro pensamiento, en su confrontación futura, no en el cambio de gente por gente, sino en el cambio del dato cultural con el que vive la gente, no de una partícula de la gente, sino de todos, y para ello se debe concebir una idea o miles de ideas que converjan en la necesidad de crear una cultura, una sociedad; en donde todos participemos de tú a tú, no como dueños y esclavos o, directores, supervisores, gerentes, dirigentes de obreros, no como maestros de la escuela capitalista, creadores de dueños y esclavos y gerentes o supervisores, directores, o médicos que deciden tu cuerpo, o gente que se encargue de la seguridad de otros, a quienes siempre roba él o quien le paga a él tal y como nos ocurre en el hoy.

Necesitamos una cultura, que no siga pidiendo que le resuelvan la inseguridad desde el Estado, la escuela, en fin la vida, porque el Estado no es ningún resolvedor de problemas a nadie, porque el Estado es una maquinaria que legaliza la violencia de quienes detentan el usufructo de la riqueza que produce la mayoría, pero con el tiempo, la lucha de clases le fue otorgando otros deberes que le son extraños, como la asistencias social permanente; es por ello que hoy el Estado no le sirve a la burguesía. Desde los años setenta, los burgueses buscan convertir el Estado en una maquinaria mas acorde con los tiempos actuales, que le permita el control directo sobre todos los recursos planetarios sin que los frenen leyes que le entorpezcan el robo.

Para quienes deseamos cambiar, aparte de luchar por destruir el viejo modelo opresor, nos toca diseñar otra cultura. Mal podemos pensar que esa escuela, que esa fábrica, que ese ejercito, que esas iglesias de cualquier signo promotoras de miedo y sumisión nos puedan servir para la otra cultura. Este plano nos pide con urgencia el pensamiento masivo, que quienes ambicionen el cambio y ejerzan algún control en el aparato estatal inviertan masivamente para que las grandes mayorías tengamos acceso a la verdad que generan los problemas y por el otro para que pensemos en las soluciones que mas convienen, porque lo demás es el acto mágico de seguir creyendo que un líder o un grupo de iluminados líderes, nos resolverá un problema, que sólo y exclusivamente nos atañe a todos.

Nos toca hacer posible, en el ámbito físico el nuevo concepto de lo participativo y protagónico; porque no es cambiar a unos por otros, para volver a la representatividad en el gobierno, la asamblea, los tribunales, las fábricas, porque al final, seremos obreros administrando viejas fábricas, que nos volverán nuevos ricos.

Esto no se logrará dando más, enseñando más; se logrará en la discusión, en el experimento y su difusión. Cuando el capitalismo se instauró, creo su propia arquitectura, su arte, los edificios, las urbanizaciones, los barrios, y dejó los castillos como museos o depósitos para mostrar el poder, la memoria de lo enemigo, cambió estilos de vestir, comer, calzar, reestructuró la familia a conveniencia, creo pues, otra cultura radicalmente distinta al feudalismo; mal puede pensarse la otra cultura, como continuidad del capitalismo. ¿Por qué si los europeos son desarrollados, han progresado, no viven en ranchos insalubres, tienen estándares de vida elevados; están en huelga, y temerosos de perder los privilegios?, entonces es valida la pregunta ¿Qué necesidad tenemos los venezolanos de crecer y ser desarrollados, si después los descendientes estarán haciendo huelgas e invadiendo países para sostener el progreso, el desarrollo y el crecimiento económico tal y como ocurre con los Estados Unidos y los europeos? Por eso la otra pregunta ¿dónde está, con el corazón en la mano, la muestra de la vivienda colectiva, que no porque sea un edificio o una casa de vecindad es colectiva? ¿Dónde el experimento de la siembra, la creación del vestido, el calzado, junto con la casa, la herramienta, el territorio, la comida, la salud, la diversión y el aprendizaje integral; la otra producción que debemos diseñar entre todos, que nos estabilice y no sigamos siendo mineros desterrados en la propia tierra, tal cual hace quinientos años? ¿Dónde la producción para no seguir siendo agrocriaminero tecnoexportadores de riqueza de mil formas y compraadoradores de cuanta basura se produce en otras partes? ¿Dónde la producción que no nos haga ser copia, papel carbón, marionetas de los otros? ¿Cuándo será la dignidad por comer, vestir, calzar, saber y construir lo que nos toca?, ¿Para qué estamos en medio de una revolución, si seguiremos imitando o esperando el pensamiento crítico y la aprobación del extranjero? ¿Cuando coño dejaremos de ser de derecha o de izquierda, como si tuviéramos un rey, y nos decidimos a ser venezolanos? ¿Cuándo es que nos deslastramos de las miserias mentales en que nos sumió el capitalismo? ¿Cuándo decidimos que nos toca y no cuando otro lo quiera? ¿Dónde el sistema de transporte que no sea la autopista y los carros y los macro trenes. para seguir trasladando mercancía? ¿Cuándo pensaremos por nosotros mismos? En quinientos años sólo hemos repetido y practicado como focas y loros el pensamiento europeo, en todas sus formas y variantes, incluido el socialismo o comunismo en todas sus vertientes, necesitamos con urgencia ser nosotros. Cuando hablemos de eso, sabremos quién ganará la batalla final, porque entonces ya no estarán los salta talanquera, los traidores, los buscadores, los mentirosos, y tendremos los combatientes que prevalidos de una idea, lucharán a conciencia por ella; pero hasta ahora, estamos empeñados en resolverle las carencias al capitalismo, como si nosotros las hubiéramos creado. O la inseguridad, como si nosotros tuviéramos fábricas de armas; o el problema de las drogas, como si desde antes no existe la ansiedad y angustia de quienes la consumimos como trabajo, alcoholes, deporte, diversión televisiva o deporte extremo, como arte, o cocaína, anfetamina o sexo, internet, o lo que usted prefiera para evadir los estados de alienación; porque es insoportable vivir esta tragedia, que es la cultura capitalista; pero no lo sabemos. Aun hay más; el problema de la droga no es atacable sin el concierto internacional, porque es un negocio internacional; es iluso pedirle a un Estado que resuelva un problema que a lo sumo, sólo puede ser minimizado con inversiones altísimas para el país que lo intenta. Mucho menos podemos resolverlo en Venezuela, donde el vecino produce miles de toneladas diarias y el norte las consume y para la guinda, son los enemigos mas acérrimos que tenemos en la revolución, o los huecos de las carreteras que produce el capitalismo o la escuela o la falta de agua o energía de cualquier tipo, que se chupan las fábricas, o toda la mierda que en definitiva estamos viviendo; no perdamos el tiempo en buscar solución a lo que no lo tiene.

Cuando criticamos lo no resuelto en el capitalismo y decimos que la revolución está en peligro olvidamos lo vivido en estos veinte y tantos años desde el 1989. Se han cuestionado y desbaratado formas orgánicas que eran pilares del sistema, como los partidos, hoy todos los partidos de derecha e izquierda ya no existen con la fuerza que antes tenían en el imaginario colectivo, las instituciones del sistema todas han sido cuestionadas, dándose en su seno grandes batallas; se ha experimentado, vía misiones, una gran cantidad de opciones, que al inicio entusiasman a las mayorías, pero la fuerza de la costumbre devuelve su accionar al marco tradicional, se hacen esfuerzos diarios por crear diversas formas orgánicas fuera de la institucionalidad; en el marco de esas batallas hemos logrado lo más importante, acumular una fuerza constante de cinco millones de personas, que no los arredra nada, que se ha curtido en mil batallas y que está dispuesta a experimentarse en las nuevas ideas que todavía no surgen, pero que intuimos necesarias; se ha puesto en evidencia que los viejos métodos de lucha de la izquierda, en cualquiera de sus variantes, han sucumbido ante el empuje de las fuerzas revolucionarias. Hoy el conocimiento que tiene cualquier obrero sobre su papel en la historia es superior. Todos los estamentos de la sociedad han sido movidos, todos los miembros de la sociedad participan de una forma u otra en el proceso transformador; esta es la gran ganancia, en esta guerra de clases enmarcada en la revolución.

La sociedad está extremadamente enferma, pero no es culpa de la revolución, es la enfermedad social la que posibilita a la revolución. El tejido social está carcomido, la manifestación delincuencial está en los dueños de bancos, en las empresas, en el Estado, en la clase media y en los sectores más empobrecidos; pero la cagazón de la clase media, presiona la aparición de la férrea dictadura; buscando abortar el proceso de cambio a nombre de su aparente estabilidad; desconociendo que está despertando un monstruo de mil cabezas que la arrasará en segundos.

Lo que nos toca hacer como pobres, es producir ideas en el otro plano de la revolución, no puede nacer aquello que no se ha pensado, no puede nacer aquello que no se ha soñado. No porque digamos muera el capitalismo o el capitalismo esta muerto o se está muriendo; es un hecho. No porque tú digas socialismo o comunismo, o marxismo o chavismo se resuelve algún problema de la humanidad; no lo puede resolver, porque la palabra, la ideología, no contiene en si misma ningún tipo de solución. Porque es acto mágico, cuando no tiene relación vital, no es práctico.

Una sociedad que todavía no está discutiendo casa, no está discutiendo comida, sino que está pidiendo que se le satisfaga o que se le resuelvan los problemas, generados por la cultura capitalista durante quinientos años en este país; no está preparada para cambiar. Por lo tanto estamos obligados a pensar esos hechos, porque los recursos son finitos y las riquezas también.

El gobierno está tratando a través de sus políticas o de sus diseños, de resolver un problema que le corresponde al capitalismo, pero como es una consecuencia de la existencia de nuestra cultura, jamás podrá tener solución. Los pobres del mundo debemos abandonar esta cultura y crear otra en donde ya no existamos como tales, (la vivienda, el agua, el paisaje, la luz, los ríos, el mar, los bosques lo que sea no tiene solución de continuidad dentro del capitalismo) todavía no nos hemos pensado como parte de un territorio, no hemos soñado la idea de país; por ejemplo, si las casas serán unifamiliares, multifamiliares, como comerán, si tendrán cocinas colectivas que no industriales, si habrá hospitales o no, si ejercito o no, si escuelas o no.

El malestar de la gente es, que cómo no tiene claro que está ocurriendo, tiene la desazón, no tiene la información, no puede decidir sobre cosas que puede hacer y decir, todos lo sabemos; si se nos entrega información a las grandes mayorías, podemos resolver problemas, no del capitalismo, sino de lo que toca hacer, de cómo resolver con nada de recursos, pero el plano donde está instalado el gobierno, lo maneja la tecnocracia, la burocracia; ellos creen en el desarrollo, en el progreso, en el crecimiento económico, porque allí son sabios; hablar de lo que no se sabe, desequilibra y el poder siempre necesita la seguridad y ésta, siempre está, en lo que se sabe.

No podemos ni siquiera alertar, pero debemos invitar a ver las cosas de otra forma; no es sencillo, asusta; pero no tenemos otro camino. Soñar, pensar, averiguar, experimentar al socialismo; aun cuando el capitalismo no nos deje.


Epílogo para quienes creen que lo anterior no tiene que ver con el 26 o viceversa


Desde hace tiempo cada vez que se avecinan campañas electorales, del lado del chavismo hay risas en los medios oficiales y hasta un dejo de burla, porque las marchas de los escuálidos son poquitas, no les va gente, no tienen una gran organización y no tienen líderes carismáticos. Que las de nosotros son que jode, que tenemos un gran partido, un líder carismático, y unos carajitos más arrechos que Goicochea.

Pero hay una constante, todos ellos van a votar. La burguesía tiene conciencia de clase y usa las herramientas que tiene a su favor para atraerse a la estúpida clase media y algunos ilusos pobres ideologizados con el cuento de que todos podemos ser ricos. No necesita líderes carismáticos, ni maquinarias partidistas, los medios de información le sirven para resolver la convocatoria, y nosotros en vez de fortalecer políticamente a nuestro ejercito de cinco millones y medio de combatientes, estamos es pendientes de saber si la tarúpida media clase, quiere un carro nuevo, una nevera, un pantalla plana, un cargo, que le aumenten los sueldos, que si no le han pagado las deudas; que le arreglen los huecos de la autopista, que les den seguridad, que les den, que les den, que les den, una patá por el culo. Señores, el hambre, la ignorancia y el miedo de la clase media, es infinitamente grande, no se saciará jamás; cambiar, le cuesta mucho.

Sólo el fortalecer la conciencia, en la construcción de otra cultura, es lo que hará que los desfiladeros de la historia, reciban en su seno toda la tragedia humana.

La historia o cómo deben desaparecer las clases

Hay problemas que son nodales para nosotros, se nos sigue remachando la conducta colonialista, por ejemplo, con el problema de la historia y de la geografía, hay gente que sigue discutiendo con la derecha: si Guaicaipuro existió o no existió, si Guaicamacuto era arrecho, que si medían tres metros, que si eran chamanes o no, que si reunieron a cuarenta, veinte, treinta mil carajos en guerra, sin comprobar la certeza de tamaño disparate, sin preguntarse, qué modelo de producción existía para la época, que permitía la existencia de tanta gente; lo peor de todo, es que lo hacían desde la óptica o el método de análisis marxista, (pobre Marx, que ha servido para que los académicos vivan cómodos a costillas de él) y nada de eso tiene certeza; esa son historias, que en definitiva las está escribiendo la misma academia que escribe para la derecha y que escribe para la izquierda. Los Archivos de Indias, es la misma academia, no es otra, es de los españoles, los Archivos de Indias no son nuestros, por muy de izquierda que seamos, vas al Archivo de Indias y terminamos siendo Los Agustín Blanco Muñoz, de siempre, que al final, le da igual ser de derecha, que ser de izquierda, un día estás defendiendo negros, estás defendiendo indios y al siguiente eres el defensor de los blancos de este mundo, siendo negro, como Agustín Blanco Muñoz.

Necesitamos crear un mecanismo o unos mecanismos, que nos permitan estudiar creativamente la historia, porque la metodología conocida no puede ayudarnos, sólo ha servido (y no hablamos del tránsfuga de Agustín, sino de gente amiga que de buena fe, ha creído en esas metodologías y ha terminado mancada en el cerebro, por las universidades) para acentuar la esclavitud, necesitamos una metodología, que nos permita explicar, desde el ahora, la historia de la explotación en estos territorios, que nos permita comprender el papel que nos toca jugar.

La historia es un arma que necesitamos saber manejar, su lectura es una técnica, a los trabajadores, por mucho que uno quiera estudiar, nos cuesta, porque no tenemos el hábito, apenas medio aprendimos a leer y a escribir, no es sencillo que nos enfrentemos a un libro escrito con criterios académicos, porque siempre estaremos leyendo otros libros, que nos expliquen, el que supuestamente dice todo. El otro problema es el tiempo: a los obreros y campesinos, hembras o varones, el tiempo siempre nos falta, porque está dedicado al trabajo, estamos obligados a luchar, para que el patrón nos devuelva horas de la plusvalía, porque el gobierno, planifique en sus fábricas e industrias el estudio de la realidad, que nos den el tiempo, no que nos reduzcan la jornada, sino que ella sea planificada en la fábrica, como escuela y trabajo: estamos obligados a crear otro lenguaje, otros códigos, que nos permitan comprender los hechos, por ejemplo toda la historia está escrita, dibujada, pintada, cantada, visualizada, esculturizada, arquitecturizada a partir de la valoración del individuo, en todos los bandos enfrentados, jamás se coloca, en primer plano, a las fuerzas actuantes, las que hacen posible las revoluciones, sino que todo se explica, como consecuencia de los intereses particulares, de los dioses o individuos que “transforman” la historia, sus rabias, sus sometimientos, sus odios o sus “valores superiores”, que conducen a las grandes mayorías, a darle la gloria que el dios o individuo detenta, sin que nadie se la dispute, como no sea otro dios o individuo. De allí que en nuestra historia tengamos héroes como Guaicaipuro, Guaicamacuto, Tiuna, en las mismas dimensiones que Cristóbal Colón, Diego de Lozada, Garci González da Silva, y toda la caterva de asesinos y ladrones que están en las plazas en forma de estatuas o placas, en todo el país.

Necesitamos una historia que valore lo colectivo, estamos obligados a escarbar los escondrijos donde ha sido ocultada por la historia oficial la verdadera historia, porque la que conocemos está cargada de medias verdades, que es la mejor manera de mentir y sostenerse en el poder.

El dibujo y la historieta, es fácil de usar, podemos empezar por ahí, hasta que le agarremos el gusto a la lectura y a la escritura, después nos entusiasmarán los libros (siempre y cuando no sean como los que se editaron en el Ministerio de Cultura, en donde no sé si de buena fe o en la creencia de que somos brutísimos, editaron libros explicados, como el Don Quijote de La Mancha) en donde podamos descifrar los vericuetos de la lucha de clases, de una manera amena, profunda, pero sin remilgos ni adornos de intelectuales que no tienen nada que decir y se valen del palabrerío hueco, que sólo sirve, para engatusar culebras; lo otro es que tiene que tener nuestro propio lenguaje, un primer guión debería contener una idea general de la otra historia, para después rellenar entre todos, ojala todos lo intentáramos, pero por ejemplo, eso no podrá ser para exaltar las bondades individuales de por ejemplo, los héroes patrios o los antihéroes, eso no tiene que ver, con si quieres mentarle la madre a alguien en particular, sino en tomar en su conjunto y explicar la cultura capitalista y la necesidad colectiva, que tenemos de salir de ella.

Por ejemplo la historia del pueblo venezolano, si nosotros contamos la Guerra de la Independencia a partir del Bicentenario y los individuos que aparecen destacados, estamos es exaltando y remachando, como únicos participantes, a la clase burguesa, porque los beneficiados de esos hechos, son los burgueses, aun cuando desde los pobres actúen otros individuos, que al ser destacados afirman la historia de la burguesía, de los poderosos. Si nos seguimos vendiendo esa historia de los individuos y no exaltamos el papel de las mayorías en los procesos históricos actuales, entonces vamos a seguir creyendo, a seguir sintiendo la necesidad de un maldito rey Fernando, es decir, si no tengo un jefe, no funciono.

Debemos recoger, recrear, contar la historia, con conciencia de lo colectivo, sin salvar las miserias que nos hicieron ser lo que somos. Si nosotros nos ponemos a rescatar héroes, entonces los negros tienen sus héroes, los indios sus héroes, aquellos sus héroes, las mujeres sus héroes, en fin terminaríamos combatiendo héroes pobres, contra héroes pobres.

Está bien, esa historia ocurrió, pero resulta que esa historia en definitiva, si bien nosotros pusimos los muertos, no era nuestra historia, es la historia de la burguesía hermano, porque si Boves por ejemplo, no lo hubieran matado, hubiese triunfado, igual la burguesía se cogía todas estas tierras, tal y como lo expresan en el acta de independencia, porque nosotros los proletarios, no teníamos en ese momento conciencia, ni instinto de clase, como para tomar el poder y construir una cultura, en donde la explotación, no fuera el mecanismo que permitiera la acumulación de riquezas y obligara, a la aparición de una nueva clase social en la historia, como lo fue la burguesía, que era, desde Europa, la clase que tenía conciencia para sí, era la clase que estaba naciendo de la revolución, surgida en el seno de la sociedad feudal europea, pasara lo que pasara, porque simple y llanamente esa no era nuestra historia, aun cuando contribuimos masivamente a que ella ocurriera, no era el tiempo histórico, en donde estamos obligados a deshacernos, de jefes y a seguirnos a nosotros mismos en el detenernos.

Es distinto el hoy. La única clase, en la revolución de este tiempo llamada a fortalecer los cambios, somos los pobres, porque somos los únicos que podemos comprender, que con nuestra desaparición, desaparecerá la explotación y podrá, a partir de la conciencia, generarse otra cultura, la que ha de ser potenciada por los hechos colectivos, sobre todo porque el capitalismo entró en la etapa de la repetición, permitiéndonos analizar con tranquilidad, la película; descubriendo sus detalles y el como fue realizada.

La otra producción

Una idea que no es errada, es que toda la sociedad debe participar del aparato productivo, incluso los niños desde su edad de comprensión. Pero resulta que en la cultura capitalista, eso sólo ha servido para que más de la mitad de la población, le entregue al capital, casi de gratis, la plusvalía, por la vía de las mujeres y los niños, sobre todo las mujeres, quienes no sólo le aportan el trabajo directo en la fábrica, sino que además les preparan a los proletarios para que asistan a las fábricas, en condiciones productivas, porque te imaginas a los hombres, lavando, planchando, cocinando, cuidando carajitos, llevándolos a las escuelas, (toda regla tiene su excepción) las fábricas funcionarían a media máquina, y esto ha sido práctica, no sólo de los pueblos, que siempre han vivido en la época moderna, bajo la dictadura de la cultura capitalista, sino que también los soviéticos, los cubanos, los chinos y todas las otras experiencias realizadas, en nombre del socialismo, han desarrollado esas prácticas, planteándose competencia, a ver quien producía más y mejor. Los mismos peretos, en función de satisfacer, generalmente necesidades ficticias en la población. Incorporar a las mujeres, al aparato de producción capitalista, fue una equivocación de los camaradas, ellos pasaron por eso porque no tenían otra experiencia a mano, nosotros en este tiempo, debemos pensar y analizar, bien esa situación, no debemos repetir historia, que no sea en vano la lucha y la experiencia realizada por esos compañeros, en otras latitudes y épocas.

Los capitalistas y sus seguidores, dicen que el comunismo y el socialismo acabaría con la familia, la propiedad privada y el estado, ese era el coco y sigue siendo el coco, con el que pretenden engañar a las grandes mayorías, pero resulta que el capitalismo, con su desarrollo, acabó con esas tres premisas de un solo guamazo, en primer lugar la propiedad, está en muy pocas manos, pero cada día que pasa la ruina de las mayorías es palpable, basta una enfermedad para quedar en la ruina, no pagar una hipoteca o las cuotas del carro, para desaparecer del sistema, en segundo lugar, el estado sólo es una entelequia, en manos de los dueños de las grandes transnacionales, que como dictadores del planeta, ordenan todas las pautas a seguir, sin que nadie pueda chistar. Existe una madeja de convenios entre los aparentes estados en donde deporte, salud, comida, tecnología, agua, energía y cuanta vaina produzca ganancia, deben ser contratados por vía de las transnacionales, que sostienen instituciones que controlan al planeta, como: La OMC, OPS, OMS, LA FIFA, EL COMITÉ OLIMPICO INTERNACIONAL, la ONU, la OEA, y muchas otras, a través de las cuales, se amarran a los Estados y son chantajeados, para que entreguen los jugosos contratos, a las transnacionales del ramo, y por último; esas mujeres, todas tienen que ir a trabajar, para que sean felices, también los hijos y los padres, porque mientras más plata tengan, más felices serán, y el planeta entero se enfiló, como uno solo, al paraíso de la explotación masiva; que a los pequeños los metan en guarderías, que aprendan a leer antes de nacer, de esa manera desmembró a la familia, su célula fundamental. El noventa y nueve por ciento de esos atracadores chamos, que tú vez por ahí, son desafectados, chamos sin afecto, porque la lógica te indica, que el afecto es un dato natural, el afecto no se dice, no se escribe, sólo se puede sentir, y esa vaina sólo se palpita y sólo se construye, cuando eres chamo, que como mínimo debes estar con la madre hasta los siete años sin interrupción, esa vaina te genera un gran afecto, que te sirve para andar en la vida, así la tipa no te abrace, así la tipa te dé un correazo, hay un dato natural, que te genera afecto, si al lado de esa mujer, pudiera estar también el marido, sería lo ideal, pero aún más, si el chamo lo asumiera la comunidad como esencia criadora, por que el niño no siempre será niño, sino que la mayoría de su vida, será adulta y debe ser educado para compartir afectos, ese chamo difícilmente, lo pudieras involucrar en cosas, para dañar a los demás.

El capitalismo requería del chamo, de la mamá, del papá, de las abuelas, de los abuelos, del perro, de todo cuanto en ese núcleo o célula pudiera producir y comprar. Empezó en los cuarenta, las mujeres pobres, usaban menos prendas que los hombres pobres, eran ellos, los que se acicalaban, (estoy hablando de la mayoría pobre, no estoy hablando de la clase media, ni de la burguesía, esa es una minoría que siempre despilfarra la riqueza, que produce el colectivo, estoy hablando del proletariado, del campesinado en general) las mujeres poco se acicalaban, se acicalaban los hombres, se ponían mancuernas, leontinas, chalecos, pantalones bien planchados, sombreros, tirantes, se afeitaban y perfumaban y después se iban a caer a palos y a coñazos a los botiquines y volvían vueltos triza y la pobre loca, a lavar y planchar otra vez, para que el sábado el pantalón estuviera como dicen los tipos, de punta en blanco, a partir de los cincuenta es que las mujeres comienzan a maquillarse, a ponerse pantalones, a usar abalorios, zarcillos. En los noventa no hay diferencia entre hombre y mujer, todos somos consumidores extremados, no hay hombre ni mujer que ya no use abalorio, todo el mundo anda con un tatuaje y comprar mierda y botar mierda, tú ves por ejemplo, los tipos que se mueven en el mundo de las computadoras, los carajos todos los años traen la vaina nueva que salió, el tipo cree, que no puede vivir, sin los nuevos artefactos, tengo amigos de mi misma edad (57) que dicen que no pueden vivir sin la computadora y el celular, creen que su cerebro, quedará descontinuado.

De manera que el capitalismo acabó con todos sus mitos, si uno no se da cuenta de esos detalles, de cómo se fue deteriorando una sociedad, uno no puede producir la otra idea, por que uno se quiere convertir en salvador de los pobres, los pobres no somos salvables, porque los pobres no somos pobres porque nos dé la gana de ser pobres, los pobres somos pobres porque hay una máquina, una cultura, que nos necesita, somos ganado de doble propósito para generar la riqueza y para comprar su desecho. Cuando los tipos andan en avión nosotros andamos en camioneticas o Metros hediondos, eso también es la riqueza, pero en unos se transporta la mercancía y en otros quienes la disfrutan, la máquina capitalista, produce muchos pobres, por un lado y poquitos ricos por el otro. Cuando tu mides, la cantidad de riquezas, es proporcionalmente a la cantidad de pobreza, ¿cuál es el peo del capitalismo que acumuló tanta riqueza y en su misma proporción la pobreza? El problema es que la riqueza no se multiplica, sino en la ficción del dinero, en cambio que la pobreza si se multiplica y está concentrada en el barrio que va creciendo, creciendo, creciendo y el capitalismo no puede hacer nada, como no sea aplicar sus drásticas medidas, que es el asesinato en masa, por medio de la guerra, con la salvedad, de que en estos momentos, ya no los beneficiaría, podrá matar al planeta, pero como dijo el poeta Aquiles Nazoa, no les quedará territorio que repartirse; se está comiendo a si mismo, se está mordiendo el rabo el capitalismo.

Estamos obligados a pensar mas allá del capitalismo, estamos obligados a pensar como separarnos, lo menos doloroso posible del capitalismo, a pensar en cómo abandonar el capitalismo, pero no como individuo, no como grupo, sino como sociedad en su conjunto; entonces toca discutir a la clase, por su papel histórico, lo de enterrar al capitalismo, no era caerse a tiros con los tipos y abrir una tumba y enterrarlo, no chamo, enterrar quiere decir otra cosa distinta a matarlo, nadie dijo en ninguna parte, tú no ves al señor Marx, escribiendo que los obreros están destinados a matar al capitalismo, no, el carajo dijo que los obreros son los sepultureros del capitalismo, el tipo dijo, cuando ese sistema llegue a un grado de desarrollo tal, aparece la revolución y los obreros por tanto su papel histórico como clase, es enterrar al capitalismo y pensar la otra sociedad, ese es el planteamiento en general de la vaina, porque resulta, que el que está del otro lado de la trinchera, es un obrero, el que va defender a la burguesía, no es un burgués, ese no va a caerse a tiros nunca, tú te vas a caer a tiros contra un proletario siempre, los policías que están presos allí, por el caso de Puente Llaguno, a parte de Simonovis, que era mayordomo de los ricos, los otros ocho guevones, que están presos, que fueron los que mataron a la gente en Llaguno, son pelabolas, todos pelabolas, degenerados por el capitalismo.

Todo debe ser analizado, nada debe ser dejado al garete, pensemos mas allá de la ideología, no temamos al compromiso de ser otros, sepultando al capitalismo, hagamos posible la desaparición de las clases.

Yo amo la corrupción

Quiero decir a todos, que amo la corrupción, me gusta la corrupción, defiendo la corrupción, porque sin ella, no es posible un acto revolucionario, no hay manera de que ocurra una revolución. Mucha gente pierde masivamente el tiempo en atacar la corrupción, si sacáramos la cuenta de la cantidad de horas hombre y mujer que se invierte en condenar la corrupción, no nos alcanzarían las computadoras del planeta para la sumatoria; si ese mismo tiempo lo utilizáramos en hablar de la revolución, tal vez hubiésemos avanzado, de manera masiva en el cambio, en la transformación de la sociedad; pero todo el día vivimos condenando la corrupción, maldito corrupto, que se roba la plata, que no me da la comida. Veámoslo por donde lo veamos, eso le hace muy poco favor al proceso de cambio.

En cinco mil años, la corrupción nunca ha tenido solución; sin embargo ha sido el problema fundamental, planteado por las sociedades en la historia humana. Conozcan ustedes el código de Hamurabí, la Biblia, córtale la mano, sácale el ojo, córtale los dedos, mételo preso, fusílalo, apedréalo, y ¿hemos acabado alguna vez con eso? ¿Existe una sociedad, un modo de producción, que hace eso posible?

Lo que hace que se produzca una revolución en el mundo es el proceso de corrupción de un sistema, se hace evidente, luminosa. Hoy una gran mayoría de personas, no tiene la misma valoración de un obispo, un cura, un cardenal, que la que tenían hace once años, porque la luminosidad con que fueron vistos en el golpe de estado, del doce de abril del dos mil dos, fue tal, que aquella imagen impoluta de un cura, que se supone te da la bendición, que te protege, que te lleva hasta la muerte, aquello sagrado, aquello bello, de repente se desvanece, cuando ves a los tipos, celular en mano, diciendo, yo si soy adeco y todo el mundo lo escucha y ve por televisión, o al otro como cardenal, llamando a un militar. Aquel escondrijo de la realidad, que habita en los cuentos de curas maricos, de monjas putas, que aun cuando es real, se oculta como un secreto a voces en la cotidianidad del pueblo que somos, se pone de manifiesto ante todos, ya no sólo son pedófilos o borrachos o tragones; también le meten a la dictadura, cuando ven que sus intereses son tocados.

Entonces todo aquello con lo que nos metían miedo para que respetáramos a la iglesia y por supuesto a sus representantes, so pena de pasar toda la temporada de la muerte en el infierno, hoy ya no genera el mismo miedo a los curas, hoy, producto de la revolución, ya sabemos quienes son y lo que representan. Hoy dudamos de la supuesta sabiduría de Rafael Caldera, cuando en un botiquín se hablaba de política y a un simple mortal se le ocurría criticar a Caldera, enseguida saltaba alguien y le decían, un momentico, el doctor Rafael Caldera, es el presidente más sabio que hemos tenido, como será que dio un discurso en inglés en la ONU; resulta que cualquier persona de conocimientos elementales, como saber leer y escribir, podía estudiar inglés, en una academia y ponerse a dar clases de inglés, no se requería ser sabio, para aprender un idioma impuesto por el imperio del poder al mercado mundial. Hoy sabemos que fue un vulgar presidente, que contribuyó a destrozar al país, a entregárselo por pedazos a cuanto extranjero llegara con poder; ese proceso corruptivo del sistema, se nos volvió luminoso, todo está como en una vidriera muy pulida, ahí vemos a los políticos, vemos a los artistas, ya no es Marcel Granier, aquel señor, que se paraba en “Primer Plano”, a ponderar de lo bueno y de lo malo, ya Marcel Granier, es un tipo que camina igual, come igual que cualquier persona; todos los mantos sacros que le rodeaban, dando la imagen de grandes señores con derecho a mandar, hoy sabemos que eran de mentira, que su sabiduría, se reducía a la administración del poder sobre los demás, todos los políticos del partido que fueran, o los que se mencionaban independientes, nos dimos cuenta que eran vulgares tipos, que andaban buscando, un cargo por aquí, un cargo por allá, el del Mas, el de Podemos, el de Quinta República, nos fuimos dando cuenta que los de izquierda y los de derecha eran los mismos; eran igual que nosotros, andaban en la misma búsqueda, en el mismo deseo de poder, en que andábamos nosotros.

En el proceso corruptivo acelerado que hemos sufrido en los últimos cuarenta años (la corrupción siempre ha estado presente, pero era controlada por los resortes coercitivos del poder, pero a estas alturas, no es posible contenerlo, porque toda la sociedad se volvió corrupta) todos descubrimos algo que era muy importante, que para comprar y obtener beneficios, lo que se necesita es plata, no trabajar, no es trabajando como se obtiene la plata para el consumo excesivo, la gente descubrió que es robando, que es la mejor manera de obtener más plata, por que cuando tú vas a la tienda, al centro comercial, no le dices al tipo, te cambio estos zapatos, por esta bandeja, vas con una tarjeta, o con un cheque o con dinero en efectivo y el tipo te entrega el objeto y tú le entregas el dinero, el tipo no te pregunta, ¿eso te lo ganaste haciendo zapatos o como carpintero? no te pregunta nada de eso, porque a él lo que le interesa es la plata, nada más que la plata, toda la sociedad descubrió que es robando como se obtiene mayor beneficio, mayor cantidad de objetos; obviamente ese proceso de corrupción, nos conduce a una revolución, si ya sabemos todo eso, en la sociedad que se construya ¿se permitirá que los niveles del poder existan? Por ejemplo vas a construir una sociedad vertical? ¿vas a construir una sociedad para la guerra? ¿Vas a construir una sociedad donde se explote a los trabajadores sean hembras o varones? ¿Vas a construir una sociedad, donde los privilegios existentes, en la iglesia, en la escuela, en el ejército, la fábrica, la junta, el condominio, el consejo comunal, la asociación de vecinos, persistan?

Por ejemplo, los pobres no somos un problema, pero todo el mundo ataca el problema de la pobreza, cuando somos una consecuencia. A nosotros nos produce la máquina capitalista. Una vez nos produjo, la máquina feudal, antes nos produjo la máquina esclavista, veámoslo desde miles de puntos de vista, tantos como persona somos, veamos el problema de transformarnos en la sociedad, desde millones de forma de ser, no nos encajonemos, no digamos que el socialismo es como dijo Bolívar, o como dijo Marx, o como dijo Lenin, o como dijo Mao, o como dijo el Ché Guevara, o como dice Fidel, o como digo yo, o como dice Chávez, nosotros los pobres, no podemos ser loros, porque nos cuesta demasiado la vida, para no tener sentido común, nosotros tenemos que pensarnos, porque tenemos la capacidad de construir otro mundo, porque somos los únicos que trabajamos, porque somos los únicos que sabemos hacer arepas, empanadas, hacer muebles, carreteras o caminos o hacer pintura o poesía o música. Somos los pobres, porque usted no conoce a ningún rico, que haga música y que pinten y que haya hecho arte, se hacen rico con el arte sí.

Estamos en un tiempo, en donde los pensadores colectivos, deben tornarse en provocadores cerebrales, lograr que la gente se moleste desde el cerebro, por que el cerebro está muy oxidado, con mucha ideología, son muchos pegostes ideológicos. La religión, la escuela, el consumo, la televisión, son pegostes que tenemos, porque no son pensamientos elaborados. Desde que nacemos nos van llenando de cosas inconexas, que todas nos conducen a trabajar y a consumir, pareciéndonos lo más natural, pero la realidad es que ese proceso, no nos permite ver con claridad los fenómenos de principio a fin y sacar conclusiones acertadas; si logramos colectivamente, crear sistemas para analizar con precisión y desnudar los parámetros sociales que nos dirigen, entonces, se puede violentar la dictadura del pensamiento único; ejercido por la cultura capitalista.

Provocar, para que despierte el cerebro y el cuerpo se sacuda, la enorme fuerza de la costumbre, es importante, porque ése engrase nos pone a funcionar, claro que en los inicios, por la falta de hábito, se generan molestias, pero eso le ocurre a la mayoría de las personas, al final terminamos pensando que debemos pensar y eso es lo importante.

Todos queremos que la corrupción, se acabe, que el ministro no robe, que el portero te abra la puerta, que la señora de mantenimiento limpie, que tapen los huecos, que no se cojan la plata del presupuesto, en fin que administremos bien al capitalismo. Atacamos el Estado desde el entendido, que es él quien debe resolver el problema de la corrupción, pero no vemos al sistema Capitalista, quien se basa fundamentalmente, en la apropiación de plusvalía producida por la mano de obra, el sistema se sostiene en el robo, de él depende, nada podría ser sin el robo, la acumulación de riqueza sería imposible sin el robo inicial de la plusvalía, la corrupción entonces tiene dos parte el que corrompe y quien se corrompe, son necesarios ambos polos y los mismos totalizan a la sociedad, nadie queda por fuera. Es entonces la corrupción el menor de nuestros problemas, inclusive no es el problema, es más bien nuestro punto de partida para construir una sociedad distinta.

El ego no se puede guardar en el escaparate

El ego no lo puedes poner fuera de tu cuerpo, guindarlo en un escaparate, guardarlo mientras regreso, necesario es saber, que eso está ahí, que lo cargo, que convivimos con él, pero que nuestra lucha está, en superarlo, fortaleciendo el dato de lo colectivo, en el individuo.

Hay una cantidad de cosas que nosotros disfrazamos para no asumir tareas, para no asumir responsabilidades. Nosotros no estamos valorando lo que estamos produciendo, no valoramos el ser Venezuela, quien produce una revolución, y eso está en las elites que gobiernan, en las elites que no quieren que el gobierno gobierne y en las elites de quienes estando con el gobierno o en contra del gobierno eso desean.

Todo el mundo tiene el problema de no quererse a si mismo, dentro de un territorio, dentro de un país, todos somos imitadores de guevonadas de afuera, ninguno quiere construirse desde aquí y cuando digo desde aquí, no estoy diciendo, me voy a poner a pintar como Cleto Rojas, me voy a poner a cantar como Eneas Perdomo, o como los galeronistas, no, no; no me estoy refiriendo a eso, me estoy refiriendo, a que nosotros vivimos en una ciudad vuelta mierda, escoñetada, repetida en miseria que nos viene de afuera, de donde como pobres no podemos salir, no te vas a poder ir porque eres pobre, no te queda otro camino que quedarte, a menos que ganes la lotería del atraco (y ni éstos, porque sucede que los pobres no estamos conformados para asaltar y obtener grandes botines, tan sólo somos rateros, ladrones de carteras, una bicicleta, gallinas) y te corones y te puedas ir, como se van los presidentes, como se van los ladrones empresarios, estamos obligados a construirnos aquí, no tenemos otro camino. Ahora, hay que pensar ¿Cómo vamos a vivir en este país? si el país que somos, no nos deja vivir, porque tiene dueño, este país tiene dueño, no hay forma de que los pobres vivamos como soñamos, no hay manera, tiene dueño y apellido, nosotros estamos obligados a cambiar a como de lugar, a través de lo que sea, pero para eso necesitamos fortalecer una idea posible, nosotros hemos hecho experimentos y los hemos individualizados, por no querernos, estas casas que hemos construido, los periódicos, los dibujos, las canciones, los libros, todo lo que hemos hecho, no lo hemos valorado como producto de un colectivo, sino que al final decimos, no, eso lo hice yo, eso es mío, chamo no es tuyo, es mentira la vaina, te está jodiendo, te está escoñetando el ego, porque tú sabes que eres lo que eres porque existe este colectivo, hermano, no por otra razón, pero no queremos fortalecer eso, porque está la gran contradicción en nuestro cuerpo, del ego y lo colectivo. Colectivo es lo que sueño, el ego es lo que soy (en nuestro cuerpo y en lo social, no es una cosa que tú la inventas, es una cosa que estás viviendo) pero me refiero a la vaina individual, es eso lo que nos toca discutir.

Está por encima de nuestras miserias lo que estamos produciendo como idea, de bolas que nos asusta, nos caga, que nos llamen locos, sollaos, por estar diciendo todas estas vainas, pero es la única idea que hay que fortalecer, revisen en cada uno de nosotros, en la conciencia, libros de Lenin, de Marx, de los venezolanos, todos los intelectuales, que ustedes quieran, de los latinoamericanos, los que ustedes quieran y pregúntense, si en alguno de esos libros se habla de la casa socialista, pregunten si se habla de cómo se come en el socialismo, pregunten si habla de cómo se trabaja en el socialismo, pregunten si en un libro de esos se habla de cómo van a ser los ríos en el socialismo, pregúntense eso y verán que por ninguna parte aparece, y sí nosotros, nos estamos percatando de eso, en plena revolución.

Cuando el planeta se está volviendo trizas, cuando el capitalismo se va a la mierda, cómo no vamos a valorar el diseño de esa idea, el concepto que estamos pensando desde aquí, que no lo están pensando ni en Japón, ni en La China, ni en los Estados Unidos, ni en Francia, se está pensando es aquí, donde hay un pueblo en revolución, por qué no valorar eso, por qué no hacer ese esfuerzo de querernos, de querer lo que estamos diciendo y lo que estamos haciendo, ¡ah no! ¿Qué quiero fortalecer todo este palabrerío, para ganar plata, para cogerme un culo?

Pararnos hermano, la idea es muy poderosa, para que la sostengamos los miserables individuos que somos; nosotros fuimos construidos como individuos, no como dato colectivo, nosotros no estamos pensando, porque somos súper arrechos, no vale, es que hay una intracultura en el cuerpo natural, que nos está diciendo, tú no naciste solo en el mundo, vale, obedeces a un hecho colectivo, expresado en toda la vida, por eso eres un acto colectivo en sí mismo, habita en ti la vida de miles y millones de formas, pero somos tan miserables, que estamos valorando de hace quinientos años, el humanismo, el individualismo. Estamos tan ciegos en la miseria, que es más importante mi individualismo, que la idea que estoy produciendo como colectivo, pero el señor ego, cuando menos uno acuerda, aparece y nos dice: todo es tuyo, eres el gran genio que nadie quiere reconocer, dedícate a lo tuyo, no pierdas tú tiempo, con esa gente que no te quiere, pendejo vas a terminar como Bolívar.

Esa es la gran contradicción entre lo individual y lo colectivo. ¿Qué cultura ha de prevalecer en el futuro? Hagamos el esfuerzo por darle mayor fuerza a lo colectivo como dato cultural. Esa es la tarea del momento, sin negar el valor histórico y las bolas que Chávez le está echando a esta vaina; pero no nos puede dar una receta, él tiene que hacer el trabajo que a él le toca, pero él no nos puede hacer el trabajo a nosotros. En este tiempo, nosotros como pueblo, le estamos exigiendo a Chávez, que piense por nosotros, señálame un camino, pero cómo hace, si eso no le toca a él, porque no puede ser un hecho individual; si no, resultará en lo mismo de siempre.